17 relatos de terror para el 2017 (primera parte)

Los relatos de terror me producen a mí la misma sensación que muchos experimentan al subir a una montaña rusa altísima con cuatro giros dobles: primero incertidumbre, luego cierta angustia, después la vertiginosa impresión de que se ha desatado algo que no puede detenerse, y finalmente, el deseo de repetir y, a ser posible, de encontrar algo aún más inquietante.

A lo largo de mi vida, me he subido a cientos de esas “montañas rusas” . Algunas de ellas me han decepcionado un poco, la verdad. Pero otras (ahh, esas otras), me han dejado una huella profunda. Y en estos días que celebramos el inicio de un nuevo año, he decidido hacer una lista-homenaje a aquellos autores e historias que inspiraron en mí el gusto por lo siniestro.

La idea es que esta lista, titulada “17 relatos de miedo para el 2017” se convierten en el propósito de lectura para el nuevo año de mis lectores. Aunque bien podría subtitularse “Introducción a la literatura de terror”, pues son historias que abarcan muchas ramas de este maravilloso género. Además, podremos disfrutar del “flirteo” que algunos autores clásicos tuvieron con los relatos de miedo, y que  han hecho crecer mi admiración hacia su obra más conocida. De estas letras empezaron a gestarse mis primeros demonios, que hoy dan vida y nombre a este blog.

Todos los relatos pueden encontrarse fácilmente en Internet, en diversas versiones y traducciones, pero he decidido no incluir los enlaces para que cada uno decida cómo, en qué idioma y desde dónde quiere leerlo. Para los que puedan hacerlo, recomiendo la lectura en inglés de los relatos que fueron escritos originalmente en esa lengua.

Comencemos, pues, con la primera parte de la lista.

1.- El embudo de cuero – Arthur Conan Doyle

Sir Arthur Conan Doyle es más que solo Sherlock Holmes. Su trabajo en este género no es tan conocido, pero es tan destacable como sus obras del famoso detective.

En su casa parisina, un hombre guarda un embudo de cuero que parece haber mantenido las energías de la última vez que fue usado. Su amigo, Lionel Dacre, puede atestiguarlo.

Inquietante, escalofriante y, sin duda alguna, a más de uno le hará revisar la mesita de noche antes de meterse en la cama.

2.- La botella del diablo – Robert Louis Stevenson

Hablando de genios polifacéticos, aquí tenemos uno de los relatos más logrados del escocés. Su maravillosa pluma nos traslada a las islas hawaiianas, donde reflexionaremos sobre la premisa “cuidado con lo que deseas”.

Una curiosa (y un tanto hermosa) botella contiene un pequeño demonio, una versión occidental de los genios de las mil y una noches, con todo lo que ello implica.

No soy fan del final, pero en una situación así, no sé si yo lo hubiera podido solucionar mejor. ¿Qué opináis?

3.- La habitación de la torre – Edward Frederick Benson

Este británico, con el que, curiosamente, comparto fecha de cumpleaños, es un maravilloso exponente del género de terror. Me siento tan cerca él que estoy tentada a llamarlo Fred, como lo hacían su amigos.

Fred nos regala una historia clásica en la que la maldad no se contiene ni con altas paredes ni en un cementerio. Narrado en primera persona, el protagonista empieza definiéndose a sí mismo como un soñador. Y es en sus sueños donde se encuentra con lo que es su fatídico y terrorífico destino.

El viaje hacia la habitación de la torre esta bien pavimentado de indicios inquietantes, que solo el protagonista parece ignorar, y que te hacen querer gritarle a través de las páginas que no vaya por ese camino.

4.- La gallina degollada Horacio Quiroga

El autor uruguayo sabe que no se necesitan elementos sobrenaturales para inquietar al lector.
Este relato te va introduciendo, poco a poco, en el infierno familiar de los Mazzini-Ferraz. Y a pesar de la crudeza de los hechos, uno no puede dejar de preguntarse, ¿hasta que punto es una desgracia accidental y hasta que punto ellos mismos han creado su propia miseria? Decídmelo vosotros.

Admiro especialmente el retrato psicológico de los personajes. Siempre disfruto de una historia que me hace sentirme horrorizada de la naturaleza humana.

5.- El morador de las tinieblas (The hanunter of the dark)- Howard Phillip Lovecraft

Maravilloso relato que permite a todos los lectores, sean fans o no del escritor americano, conocer la base de la mitología Lovecraftiana (creo que podemos decir que ya alcanza este nivel). Gracias a la narración cercana e intimista, el lector acompaña al protagonista, Robert Blake (nombre no por casualidad parecido a Robert Bloch, autor del siguiente relato de la lista), en su descubrimiento de un oscuro secreto, y su intento por librarse a él mismo, y al mundo, de esa sombra. El autor imita el estilo periodístico, lo que ayuda a entrar mucho mejor en el mundo sobrenatural.

El relato forma parte de Los mitos de Cthulhu. No puedes decir que eres amante de la literatura de terror si no has leído esta historia.

6.- La sombra sobre campanario (The shadow over the steeple)- Robert Bloch

Seguro que te suena este hombre. Su obra más conocida es Psicosis, que inspirara la película de Hichtcock, pero este autor es mucho más que pánico en la ducha.

Contemporáneo de Lovecraft, se dio el lujo de “convertir” al escritor de Providence en un vampiro (en un relato, claro). En La sombra sobre campanario (traducido a veces como La sombra que huyó de Chapitel por alguna extraña razón) le ofrece una especie de réquiem, pues es la continuación del relato que he mencionado anteriormente, El morador de las tinieblas.  En ella, introduce elementos modernos y le da un sentido más actual (al menos para su época) a todo el universo Lovecraftiano.

¿Desapareció el morador de las tinieblas o está más despierto que nunca? La pregunta sigue en el aire.

Al igual que el relato que le dio vida, este forma parte de Los mitos de Cthulhu.

7.- Semillas de muerte (Seeds from the Sepulchre) – Clark Ashton Smith

Este relato es de esos que se recuerdan vívidamente, tal vez más de lo que me gustaría. Ashton Smith fue un genio al momento de crear ambientes oscuros (otro admirador de Lovecraft y colaborador de Los mitos). Su manera de narrar te hace tañer miedo de cosas cotidianas. En este caso concreto, de la vegetación.

Junto con los protagonistas, nos trasladaremos a una jungla misteriosa, que guarda celosamente sus secretos y que un alto precio a aquel que llega a conocerlos.

¿Habéis oído aquello de “la curiosidad mató al gato”? Pues eso.

8.- La dama de espadas – Alexander Pushkin

Los escritores rusos tienen un no sé qué que siempre acaba atrapándome. He de decir que esta historia inspiró mi primer relato de terror (que se encuentra en la antología En3lazados, en las que comparto páginas con José Ignacio García Martín y Dolores Ferrer Marí), y creo que una de las mejores cosas que tiene es que te vas adentrando en la historia de una manera tan sencilla que, cuando aparece el elemento sobrenatural, ni siquiera te sorprendes, solo te sobresaltas, como si te hubiera pasado a ti. Eso sin contar con la maravillosa atmósfera de la Rusia de los zares, vestidos vaporosos, princesas, militares y oscuros secretos familiares.

Ya que este relato va de apuestas, dejadme apostar a que os gustará.

9.- La mano del mono – W. W. Jacobs

Hasta en Los Simpson se ha hecho una parodia de este relato escrito a principios del siglo 20. También basada en la premisa “ten cuidado con lo que deseas”, la historia comienza con la desdicha de una pobre familia y un aparente golpe de suerte: la inesperada aparición de una mano de mono disecada que tiene cierto poder sobre el destino.

Un clásico en el género, sin duda.

Y hasta aquí la primera parte de la lista. ¿Qué os han parecido? Nos vemos la próxima semana con ocho relatos más.

Que los escalofríos os acompañen.

 

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