Un pie en cada extremo y el nacimiento de un libro digital

Esto de vivir con un pie en cada extremo del acantilado a veces es complicado. Por un lado, mi trabajo es promover los libros de los nuevos talentos literarios (y me encanta hacerlo), y por el otro, yo también soy escritora, aunque en ocasiones siento que se me olvida. Mis demonios, siempre activos, se encargan de recordármelo cuando eso ocurre, y por una vez les agradezco que hayan sido tan insistentes.

Supongo que todos los escritores (y lectores) vivimos un poco así, con las cosas que nos gustan mirándonos, esperando desde un extremo de nuestro cerebro a que acudamos a ellas y que dejemos atrás la maldita rutina que nos roba la vida que intentamos ganarnos. Yo escribo historias de terror, pero esto da aún más miedo.

Y es que, con el día de Sant Jordi al caer, el ambiente literario flota en el aire, como polen de platanero que se te mete en la nariz y está ahí, haciéndote cosquillas mientras intentas hacer otra cosas. Sencillamente, no puedes ignorarlo. Así que este 23 de abril tendré el gusto de promocionar Infiernos personales en la parada de Aula de Escritores, en la Plaza de la Revolución 12, barrio de Gràcia (Barcelona).

Y lo que es mejor, por fin he encontrado tiempo (alguna hora robada al sueño, otra a las comidas, quizás alguna cerveza menos con los amigos, pero ha valido la pena) para completar la versión digital del libro y ponerlo a la venta en Amazon.

Así que, si quieres conocer esos oscuros lugares que los personajes (y sus demonios) han creado para sí mismos, solo haz clic aquí.

Y si estás por Barcelona, te invito a visitarnos, a mí y a mis demonios, en la Plaza de la Revolución.

 

 

 

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